Según David Soussa ( 2002) quien propone que las artes juegan un papel importante en el desarrollo humano, intensificando y mejorando el crecimiento de las vías cognoscitivas, emocionales y psicomotoras. Por otro lado, se considera a Elliot Eisner (1998) quien identifica ocho competencias cognoscitivas que justifica la integración de las artes en el currículo escolar. Enfatiza la percepción de los vínculos, y la atención a los matices. Añade, que la perspectiva de que los problemas pueden tener múltiples soluciones y las preguntas, pueden tener múltiples respuestas. Sin embargo, sostiene la capacidad de cambiar de objetivo en el proceso, y que se puede tomar decisiones cuando no hay reglas. Enfatiza la utilización de la imaginación como fuente de contenido y aceptar que se puede funcionar con limitaciones. Finalmente, la capacidad de ver al mundo desde un punto de vista estético. En el aprendizaje cooperativo se destacan Johnson & Johnson (1997) y Kagan (2002). Ambos señalan que la socialización implica cooperación y que la misma es el corazón de la sociedad. Establecen que el realizar las tareas y los proyectos en forma cooperativa proporciona a los niños las oportunidades de enseñar a cómo socializar de manera apropiada. Johnson y Johnson ( 2000) definen aprendizaje cooperativo como la estructura que utiliza a grupos pequeños para animar a los estudiantes para que trabajen juntos y optimizar su aprendizaje y el de sus pares. Se presenta que el trabajar en aprendizaje cooperativo le brinda al estudiante la oportunidad de desarrollar destrezas sociales y valores. Además, indican que el estructurar diferentes actividades en el escenario escolar con esta técnica permite desarrollar destrezas del lenguaje, interdependencia positiva, cooperar, desarrollar amistades, resolver problemas y resolver conflictos en forma constructiva. De esta manera, los prepara para ser mejores ciudadanos y mejores seres humanos formando hombres y mujeres de bien que son la base de la democracia. Otra inteligencia, propuesta por Goleman (1995) es la inteligencia emocional. El autor la define como una inteligencia social que involucra la habilidad para manejar las emociones, discriminar entre ellas y utilizar la información para guiar los pensamientos y las acciones. Incluye las inteligencias interpersonal e intrapersonal que Gardner (1983) propone y las cuales involucran habilidades que pueden ser categorizadas en cinco dominios: autoconciencia, control emocional y motivación caen en la parte intrapersonal y empatía y habilidades sociales en la parte interpersonal. 1. Autoconciencia: reconocer un sentimiento mientras éste se presenta es la clave de la inteligencia emocional. La falta de habilidad para reconocer nuestros propios sentimientos nos deja a merced de nuestras emociones. Las personas con esta habilidad consiguen conducir mejor sus vidas. 2. Control emocional: es la habilidad de lidiar con los propios sentimientos, de acuerdo a cualquier situación. Las personas que carecen de esta habilidad caen constantemente en estados de inseguridad, mientras que aquellas que poseen un mejor control emocional tienden a recuperarse más rápidamente de los reveses y contratiempos de la vida. 3. Automotivación: dirigir las emociones para conseguir un objetivo es esencial para mantenerse en un estado de búsqueda permanente y para mantener la mente creativa para encontrar soluciones. Las personas que tienen esta habilidad tienden a ser más productivas y eficaces. 4. Empatía : es otra habilidad que construye autoconocimiento emocional. Esta habilidad permite a las personas reconocer las necesidades y los deseos de otros, permitiéndoles relaciones más eficaces. 5. Habilidad para las relaciones interpersonales: esta habilidad es la base en la que se sustenta la popularidad, el liderazgo y la eficiencia interpersonal. Las personas con esta cualidad son más eficientes en todo lo que dice relación con la interacción entre individuos. Tienen la habilidad de entender a otras personas, lo que las motiva, cómo trabajan y cómo trabajar cooperativamente con ellas. En las teorías de inteligencias múltiples se destaca la contribución del Dr. Howard Gardner (1983). Sostiene que cada uno de nosotros tiene ocho inteligencias, a saber: lingüístico-verbal, lógico-matemático, espacial-visual, kinestésica-corporal, musical, naturalista, intrapersonal e interpersonal. Esta teoría ha impactado el proceso enseñanza-aprendizaje. En vez de utilizar la forma tradicional donde se enfoca la inteligencia lingüística verbal y la lógico matemática, le da la oportunidad al estudiante de fortalecer y desarrollar otras inteligencias. Establece que el estudiante puede aprender cantando, dibujando, con movimientos corporales, relacionándose con otros, apreciando la naturaleza, o reflexionando.
En resumen, existen diferentes estilos de aprendizaje, pero no todo el mundo aprende de la misma manera, así que cada profesor y maestro tendrán presente diferentes vertientes para que el aprendizaje sea efectivo.
2 comentarios:
Debemos reconocer que cada estudiante es diferente y aprendew dfiferente
Hola Andrés:
Según David Soussa ( 2002) quien propone que las artes juegan un papel importante en el desarrollo humano, intensificando y mejorando el crecimiento de las vías cognoscitivas, emocionales y psicomotoras.
Por otro lado, se considera a Elliot Eisner (1998) quien identifica ocho competencias cognoscitivas que justifica la integración de las artes en el currículo escolar. Enfatiza la percepción de los vínculos, y la atención a los matices.
Añade, que la perspectiva de que los problemas pueden tener múltiples soluciones y las preguntas, pueden tener múltiples respuestas. Sin embargo, sostiene la capacidad de cambiar de objetivo en el proceso, y que se puede tomar decisiones cuando no hay reglas.
Enfatiza la utilización de la imaginación como fuente de contenido y aceptar que se puede funcionar con limitaciones. Finalmente, la capacidad de ver al mundo desde un punto de vista estético.
En el aprendizaje cooperativo se destacan Johnson & Johnson (1997) y Kagan (2002). Ambos señalan que la socialización implica cooperación y que la misma es el corazón de la sociedad. Establecen que el realizar las tareas y los proyectos en forma cooperativa proporciona a los niños las oportunidades de enseñar a cómo socializar de manera apropiada.
Johnson y Johnson ( 2000) definen aprendizaje cooperativo como la estructura que utiliza a grupos pequeños para animar a los estudiantes para que trabajen juntos y optimizar su aprendizaje y el de sus pares. Se presenta que el trabajar en aprendizaje cooperativo le brinda al estudiante la oportunidad de desarrollar destrezas sociales y valores.
Además, indican que el estructurar diferentes actividades en el escenario escolar con esta técnica permite desarrollar destrezas del lenguaje, interdependencia
positiva, cooperar, desarrollar amistades, resolver problemas y resolver conflictos en forma constructiva. De esta manera, los prepara para ser mejores ciudadanos y mejores seres humanos formando hombres y mujeres de bien que son la base de la democracia.
Otra inteligencia, propuesta por Goleman (1995) es la inteligencia emocional. El autor la define como una inteligencia social que involucra la habilidad para manejar las emociones, discriminar entre ellas y utilizar la información para guiar los pensamientos y las acciones. Incluye las inteligencias interpersonal e intrapersonal que Gardner (1983) propone y las cuales involucran habilidades que pueden ser categorizadas en cinco dominios: autoconciencia, control emocional y motivación caen en la parte intrapersonal y empatía y habilidades sociales en la parte interpersonal.
1. Autoconciencia: reconocer un sentimiento mientras éste se presenta es la clave de la inteligencia emocional. La falta de habilidad para reconocer nuestros propios sentimientos nos deja a merced de nuestras emociones. Las personas con esta habilidad consiguen conducir mejor sus vidas.
2. Control emocional: es la habilidad de lidiar con los propios sentimientos, de acuerdo a cualquier situación. Las personas que carecen de esta habilidad caen constantemente en estados de inseguridad, mientras que aquellas que poseen un mejor control emocional tienden a recuperarse más rápidamente de los reveses y contratiempos de la vida.
3. Automotivación: dirigir las emociones para conseguir un objetivo es esencial para mantenerse en un estado de búsqueda permanente y para mantener la mente creativa para encontrar soluciones. Las personas que tienen esta habilidad tienden a ser más productivas y eficaces.
4. Empatía : es otra habilidad que construye autoconocimiento emocional. Esta habilidad permite a las personas reconocer las necesidades y los deseos de otros, permitiéndoles relaciones más eficaces.
5. Habilidad para las relaciones interpersonales: esta habilidad es la base en la que se sustenta la popularidad, el liderazgo y la eficiencia interpersonal. Las personas con esta cualidad son más eficientes en todo lo que dice relación con la interacción entre individuos. Tienen la habilidad de entender a otras personas, lo que las motiva, cómo trabajan y cómo trabajar cooperativamente con ellas.
En las teorías de inteligencias múltiples se destaca la contribución del Dr. Howard Gardner (1983). Sostiene que cada uno de nosotros tiene ocho inteligencias, a saber: lingüístico-verbal, lógico-matemático, espacial-visual, kinestésica-corporal, musical, naturalista, intrapersonal e interpersonal.
Esta teoría ha impactado el proceso enseñanza-aprendizaje. En vez de utilizar la forma tradicional donde se enfoca la inteligencia lingüística verbal y la lógico matemática, le da la oportunidad al estudiante de fortalecer y desarrollar otras inteligencias. Establece que el estudiante puede aprender cantando, dibujando, con movimientos corporales, relacionándose con otros, apreciando la naturaleza, o reflexionando.
En resumen, existen diferentes estilos de aprendizaje, pero no todo el mundo aprende de la misma manera, así que cada profesor y maestro tendrán presente diferentes vertientes para que el aprendizaje sea efectivo.
Por: Nancy Vélez
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